Por mucho, muchísimo que nos duela su marcha, me resisto a recordarla con tristeza. Era alegre y vital y así es como la queremos recordar. Me viene a la mente el viaje a Zamora con todos los churumbeles. En un momento del día me decía: Luisa! Un relax!. Y ese "relax "consistía en tomarnos una copita de vino con un cigarrillo, a solas, a escondidas del bullicio, con una sonrisa amplia y alguna risa......Un achuchón muy fuerte para sus tres mosqueteros.
